Después de
hacer una lectura general del lugar, establecimos los patrones básicos que
consideramos más importantes para entender el parque y poder relacionarlo con
la intervención. Diferenciamos tres elementos vertebradores: ACCESOS, PLAZAS y
CAMINOS. Accesos y plazas eran los espacios de primer orden a considerar y se
unían entre ellos a través de los caminos de forma bastante adecuada. Con todo
esto y buscando una lectura personal, al principio entendimos el parque como un
respiradero de la ciudad. No obstante, a base de múltiples visitas nos dimos
cuenta de que realmente el parque - un poco menos en la zona de la pineda (lado
derecho de la riera) - se convierte en una especie de “vertedero”. Se trata de
un lugar rodeado de grandes bloques de pisos (PB+4/5) en medio de un ámbito
urbano donde, aparte de la zona de juegos para niños, el único uso que se le da
es el de pasear a los perros para que hagan sus necesidades. También es cierto
que por el hecho de estar rodeado de un entorno urbano y tener un carácter
silvestre y salvaje la gente lo interpreta como un lugar a ordenar, residual, y
al no ser ni un parque natural ni un jardín tratado y cuidado los usuarios no
tienen cuidado en mantenerlo limpio y es habitual encontrarse basura.
No se trata
por ahora de un parque idílico y mientras se espera una actuación substancial
de mejora que lo transforme en un espacio donde se habiliten zonas para que la
gente pueda hacer un buen uso del lugar. Se pretende crear un edificio que se
aísle de factores negativos. De tal modo proponemos un proyecto introvertido,
que mire hacia sí mismo y que controle las visuales que arroja sobre el parque.
Estas visuales siempre pretenden que los visitantes, dentro del edificio, vean
lo mejor del lugar, que consideramos es la densidad y frondosidad de la
copa de sus árboles y setos.
Nos ubicamos a
partir de dos consideraciones preestablecidas: nuestros objetivos e ideas.
Primero buscamos un lugar que por el programa y el uso de la edificación fuera
accesible e incluso visible. Pero todavía más importante, buscamos un lugar de
la parcela que consideramos pobre en su relación directa con el entorno. Por
estos motivos el edificio se sitúa cercano al cruce entre los dos caminos
inferiores y próximo al parque infantil de la entrada.
El edificio se
compone por cuatro planos paralelos que estructuraran el proyecto en sus
diferentes espacios. Conforme nos adentramos el edificio se va enterrando; no tenemos la intención de no ser
vistos sino la de controlar las visuales desde el interior. De estas tres
franjas, la primera está destinada a acceso y zona de porche. En este lugar se
prepara al visitante para entrar al edificio limitando la altura sobre sus
cabezas con un “techo” de lamas (precedían de un espacio de altura infinita,
hasta el cielo). A continuación, entramos a la franja intermedia, de una altura
mayor a la de acceso. Este espacio se lee como un lugar compuesto por dos
planos verticales (los muros) y uno horizontal que se desliza entre estos dos.
Aquí encontramos el programa que corresponde a sala de reuniones (en un
extremo), sala de información (al otro extremo), y separando estos dos los
servicios. Para acabar, nos adentramos en el patio donde, aprovechando la
vidriera, que nos comunica con la sala de información. Doblamos ésta carpintería
y se convierte en una zona cubierta con un techo de vidrio. Aquí se podrá
exponer información sobre la ciudad y algunas obras. La pared que separa este
patio de la franja central está compuesta por un muro doble que en su interior,
relleno de arena, albergará distinta vegetación. Ésta, junto con la vegetación
cercana del parque, creará una atmósfera única con visuales que, limitando el
campo de visión, eliminarán los factores negativos analizados y ofrecerán
buenas sensaciones, encuadrando sobre el cielo y las copas de los árboles.




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